LA IMAGEN DEL SANTO CRISTO DE BURGOS DEL CONVENTO DE SAN AGUSTÍN DE MEDINA SIDONIA
Jesús Romero Valiente
Viene este pequeño artículo a dar nombre a una imagen de
culto durante muchos lustros olvidada, a
corregir a nuestro estimado vicario Martínez y Delgado en su “Historia de la
ciudad de Medina Sidonia” (Cádiz, Imprenta de la Revista Médica, 1875) y a
pedir a las instancias a quienes corresponda la restauración y recuperación de
una talla, de calidad artística y como poco del siglo XVII, que se está
pudriendo en un almacén tras la desastrosa pérdida de la iglesia del antiguo
convento de San Agustín. La imagen en cuestión es la del Santo Cristo de
Burgos, un crucificado de madera de tamaño poco menor del natural, con ojos
entreabiertos y llagas bien marcadas, que pendía de una cruz forrada de láminas
de carey (seguramente orladas de plata en su tiempo), y que afortunadamente
pude fotografiar casi íntegra en su último emplazamiento, la destartalada capilla
contigua al altar de San Cayetano, antes del colapso del edificio. Fue venerada
como titular de una hermandad, según testimonios documentales, hasta bien
entrado el XVIII, y su sede primera había sido precisamente el lugar donde vino
a colocarse en 1785 el altar de san Cayetano, como se colige de la licencia para el establecimiento de esta fundación en
la iglesia que venimos mencionando: “Por tanto yo el nominado don Sebastián de
Silva otorgo y señalo la iglesia de este dicho convento de señor san Agustín
para la formación de capilla al señor san Cayetano, que se ha de hacer y
disponer en el sitio que ocupa el altar del Santísimo Cristo de Burgos.”
Decía el Vicario al hablar de las cofradías existentes en
Medina Sidonia: “Se ignora si las hubo en el convento de San Agustín, en el que
no hay en el día otra congregación que la del Orden Tercero de dicha religión”.
Pero leo en el testamento de doña Catalina de Olmedo (14 de febrero de 1679):
“Mando que para siempre jamás se diga por mi ánima una misa cantada en el altar
del Santo Cristo de Burgos, sito en la iglesia y convento de señor San Agustín
desta ciudad”. Y leo en el de doña Catalina Hidalgo y Olmedo, hija de la
anterior, otorgado el 18 de diciembre de 1761: “Declaro devo a la Hermandad del
Santísimo Cristo de Burgos, que se venera en el convento de religiosos de señor
San Agustín desta ciudad, dosientos doce reales y once maravedíes, valor de diez
y seis fanegas y ocho medias de trigo que produjo un pegujal que don Francisco
Gutiérrez mi marido sembró para culto de dicha imagen…” Se añade: “Por quanto
el dicho Francisco Gutiérrez, mi tercer marido, ofreció sembrar, y con efecto
sembró, un peujal de trigo para que su producto se diese de limosna en especie
al Santo Cristo de Burgos, que está en altar de la iglesia del convento de
señor San Agustín, de cuio peujal procedieron diez y seis fanegas y media de
trigo líquidas, las quales permanecen en mi poder. Y mando se baian
satisfasiendo…” En la partición de bienes por el fallecimiento de doña Mariana Macías
(24 de enero de 1765) se dice: “Se deducen setenta y dos reales de vellón que
se pagaron al padre fray Joseph Canttero: los setenta de ellos por el ábito con
que se amortajó la defunta y los doce por la limosna de tres misas resadas, la
una a Nuestra Señora de la Paz, otra al Santo Cristo de Burgos y la otra a
Santa Rita de Casia”.
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