viernes, mayo 29, 2026

LA IMAGEN DEL SANTO CRISTO DE BURGOS DEL CONVENTO DE SAN AGUSTÍN DE MEDINA SIDONIA

 


LA IMAGEN DEL SANTO CRISTO DE BURGOS DEL CONVENTO DE SAN AGUSTÍN DE MEDINA SIDONIA

Jesús Romero Valiente


Viene este pequeño artículo a dar nombre a una imagen de culto durante muchos lustros  olvidada, a corregir a nuestro estimado vicario Martínez y Delgado en su “Historia de la ciudad de Medina Sidonia” (Cádiz, Imprenta de la Revista Médica, 1875) y a pedir a las instancias a quienes corresponda la restauración y recuperación de una talla, de calidad artística y como poco del siglo XVII, que se está pudriendo en un almacén tras la desastrosa pérdida de la iglesia del antiguo convento de San Agustín. La imagen en cuestión es la del Santo Cristo de Burgos, un crucificado de madera de tamaño poco menor del natural, con ojos entreabiertos y llagas bien marcadas, que pendía de una cruz forrada de láminas de carey (seguramente orladas de plata en su tiempo), y que afortunadamente pude fotografiar casi íntegra en su último emplazamiento, la destartalada capilla contigua al altar de San Cayetano, antes del colapso del edificio. Fue venerada como titular de una hermandad, según testimonios documentales, hasta bien entrado el XVIII, y su sede primera había sido precisamente el lugar donde vino a colocarse en 1785 el altar de san Cayetano, como se colige de la licencia  para el establecimiento de esta fundación en la iglesia que venimos mencionando: “Por tanto yo el nominado don Sebastián de Silva otorgo y señalo la iglesia de este dicho convento de señor san Agustín para la formación de capilla al señor san Cayetano, que se ha de hacer y disponer en el sitio que ocupa el altar del Santísimo Cristo de Burgos.”

Decía el Vicario al hablar de las cofradías existentes en Medina Sidonia: “Se ignora si las hubo en el convento de San Agustín, en el que no hay en el día otra congregación que la del Orden Tercero de dicha religión”. Pero leo en el testamento de doña Catalina de Olmedo (14 de febrero de 1679): “Mando que para siempre jamás se diga por mi ánima una misa cantada en el altar del Santo Cristo de Burgos, sito en la iglesia y convento de señor San Agustín desta ciudad”. Y leo en el de doña Catalina Hidalgo y Olmedo, hija de la anterior, otorgado el 18 de diciembre de 1761: “Declaro devo a la Hermandad del Santísimo Cristo de Burgos, que se venera en el convento de religiosos de señor San Agustín desta ciudad, dosientos doce reales y once maravedíes, valor de diez y seis fanegas y ocho medias de trigo que produjo un pegujal que don Francisco Gutiérrez mi marido sembró para culto de dicha imagen…” Se añade: “Por quanto el dicho Francisco Gutiérrez, mi tercer marido, ofreció sembrar, y con efecto sembró, un peujal de trigo para que su producto se diese de limosna en especie al Santo Cristo de Burgos, que está en altar de la iglesia del convento de señor San Agustín, de cuio peujal procedieron diez y seis fanegas y media de trigo líquidas, las quales permanecen en mi poder. Y mando se baian satisfasiendo…” En la partición de bienes por el fallecimiento de doña Mariana Macías (24 de enero de 1765) se dice: “Se deducen setenta y dos reales de vellón que se pagaron al padre fray Joseph Canttero: los setenta de ellos por el ábito con que se amortajó la defunta y los doce por la limosna de tres misas resadas, la una a Nuestra Señora de la Paz, otra al Santo Cristo de Burgos y la otra a Santa Rita de Casia”.  


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