domingo, agosto 21, 2011

Manhâ de Carnaval


Entre los preciosos temas con que anoche, al abrigo del Levante y con el prodigioso espectáculo de los rayos cayendo sobre la Bahía, nos deleitó la cantante gaditana Mariló Rico en su concierto de bossa nova en la acogedora terraza de La Canela, en el Baluarte de Candelaria, se encontraba el inolvidable Manhã de Carnaval, de Luis Bonfá y Antõnio Maria, perteneciente a la banda sonora de la película Orfeo negro (1959).
Esta coproducción brasileña, francesa e italiana, dirigida por Marcel Camus, contribuyó quizá como ninguna otra a dar a conocer mundialmente la música popular carioca. Basada en la obra teatral Orfeu da Conceição del poeta y músico Vinícius de Moraes, constituye una adaptación del mito griego de Orfeo y Eurídice al ambiente del carnaval de Río.
La hermosa campesina Eurídice (Marpessa Dawn) llega a la ciudad en vísperas de las fiestas huyendo de un abominable pretendiente e invitada por una prima que vive en un arrabal de favelas. En medio del frenesí de la samba que domina las calles, llega a su destino en un tranvía que conduce Orfeo (Breno Mello), un músico muy querido por el poder de seducción de sus canciones. La incipiente relación amorosa entre ambos se ve obstaculizada por los celos de la novia del joven y, en medio del vértigo del carnaval, tiene lugar un fatídico desenlace. Orfeo, que es capaz de embelesar a todos con sus cantos, queda desarmado ante su aciago destino.

Todavía recuerdo como, siendo un adolescente, después de ver casualmente esta película una tarde de verano en televisión, quedé entusiasmado al contemplar el cartel que la anunciaba en el cine del pueblo. A mis amigos aquello les pareció un tremendo rollo, y poco pude mostrar entonces la profunda emoción que sentí tras disfrutar de sus escenas en la gran pantalla. Más adelante supe que en el mismo año de su estreno Orfeo negro había ganado la Palma de Oro del Festival Internacional de Cine de Cannes, y en 1960 el Óscar a la mejor película de habla no inglesa. El destino hizo que sus protagonistas murieran el verano de 2008 con la escasa diferencia de un mes.
Aunque la canción Manhã de Carnaval ha sido mil veces interpretada, me quedo con esta versión de Nara Leão (1942-1989), la llamada “Musa de la bossa nova”, quien la incorporó a su disco Live, canta e toca (1988).

Manhã, tão bonita manhã
Na vida, uma nova canção

Cantando só teus olhos
Teu riso, tuas mãos
Pois há de haver um dia
Em que virás
Das cordas do meu violão
Que só teu amor procurou
Vem uma voz
Falar dos beijos perdidos
Nos lábios teus

Canta o meu coração
Alegria voltou
Tão feliz a manhã
Deste amor

miércoles, agosto 17, 2011

Érice (II)

Soneto a Venus Ericina

Del poeta Nino Fici Li Bassi (Marsala, 1889-1966). La inscripción cuelga en una de las fachadas del castillo de Venus.


BALZA SUL MONTE L'ORA MATTUTINA
ED IL TEMPIO CHE SVETTA SOLITARIO
AD ORIENTE APPARE IN UN VELARIO
D'ORO E NE BRILLA IL CIELO E LA MARINA.

TENERA E BIANCA VENERE ERICINA
SBOCCIA LUCENTE, NEL SUO MARMO PARIO,
SUL GRANDE ALTARE, MAGICO ROSARIO
VIVO DI OLEZZI E TREMOLII DI BRINA.

ECCO UN FRULLO DAL MARE: IL LUNGO VOLO
DELLE COLOMBE SACRE A CITEREA
S'ALZA SUI MIRTI DEL MONTANO SUOLO.

E SI SPANDE UNA DOLCE MELOPEA
APPENA GIUNGE IL PALPITANTE STUOLO
MESSAGGERO D'AMORE PER LA DEA.

lunes, agosto 15, 2011

Érice (I)

El nacimiento de Venus, Adolphe-William Bouguereau (1879), Musée d'Orsay, París

El templo de Afrodita en Érice
Cuenta Apolonio de Rodas en sus Argonáuticas (9, 910 ss.) que cuando la nave Argo se aproximaba a la isla de Antemesa (probablemente la actual Capri), sus tripulantes estuvieron a punto de echar amarras en la ribera seducidos por las Sirenas, que hechizaban con su dulce canto a quienes allí se acercaban para posteriormente devorarlos. Una melodía de la lira de Orfeo les permitió abstraerse del funesto son; sólo Butes, enardecido por el mismo, se precipitó al mar desde su banco de remos y nadó queriendo alcanzar la orilla. Afortunadamente para él, cayó en gracia a Afrodita, quien lo puso a salvo, permitiéndole habitar en Lilibea (identificada hoy con Marsala, en la costa occidental de Sicilia) y disfrutar de sus “encantos”. Fruto de la unión del mortal y la diosa nacería el héroe Érix, que dio nombre a la montaña siciliana célebre por el santuario de Afrodita que la coronaba y que él mismo ordenó construir (Diodoro Sículo, 4, 83). Este Érix pereció tiempo después a manos de Heracles quien, en su viaje de regreso a Grecia tras la captura de los bueyes de Gerión perdió a uno de los animales en Regio (Calabria) y hubo de ir a buscarlo a la tierra lilibea, donde encontró la insensata oposición del legendario rey de los élimos, el cual, seguro de su victoria, tuvo la osadía de apostarse su reino contra la vacada pastoreada por el hijo de Zeus. Virgilio hace a Érix hermano de Eneas, y Tucídides considera a los élimos descendientes de refugiados troyanos.
El templo de Afrodita Ericina del monte Éryx o Érice, en cuya construcción se hace intervenir al mítico arquitecto Dédalo (Diodoro Sículo, 4, 78), era tenido por Pausanias en su Descripción de Grecia (8, 24, 6) por veneradísimo desde antiguo y de riqueza no inferior al de Pafos. Polibio dice de él en sus Historias (1, 55) que ocupaba el llano de la cumbre del monte y que era sin discusión el más famoso en riqueza y en magnificencia de los templos de Sicilia. En cuanto a la ciudad, refiere que tenía un ascenso muy largo y escarpado desde todas partes, y que estaba situada al pie de la cumbre.
Antiguo enclave dedicado a la fenicia Astarté, las sirvientas del templo o hieródulas practicaban la prostitución ritual según se desprende de la lectura de Diodoro, quien hace hincapié en el tono licencioso, más que solemne, con que se daba culto a la diosa:
Cuando los cónsules, los generales y todos los que ostentan algún cargo llegan a la isla, se acercan hasta Érice y honran el recinto de la diosa con sacrificios y ofrendas, y tras despojarse de las insignias de su dignidad, se entregan muy alegremente a gozosos tratos con las mujeres, en la idea de que sólo así será grata a la diosa su presencia.
Al parecer, en un principio, estas hieródulas habían sido las doncellas que iban a contraer matrimonio y se ofrecían a comerciantes y marineros extranjeros a cambio de una suma de dinero, lo que garantizaba a unos la protección divina y a otras lo necesario para reunir su dote. El acto sexual en honor de la diosa proporcionaría al tiempo fertilidad a las mujeres y a la tierra, y por tanto redundaría en prosperidad general. Con este sentido se practicaba la prostitución sagrada en el templo gemelo de Sicca Veneria (hoy El-Kef, a 160 km de Cartago) según Valerio Máximo (2, 6, 15). Se dice que el culto incluía la cría de palomas sagradas, en cuya suelta se reunían en Érice miles de peregrinos para unas fiestas que duraban nueve días, el tiempo que tardaban en regresar del mencionado templo africano.
Por su parte, Estrabón (6, 2, 6) refiere que Érice tenía un templo de Afrodita "especialmente venerado", lleno de esclavas sagradas que habían sido ofrecidas en cumplimiento de un voto tanto por los habitantes de Sicilia como por mucha gente de fuera. En su tiempo, en la ciudad y en el santuario escaseaban los hombres, y la mayoría del personal consagrado había desaparecido. El santuario contenía un templo rodeado de un pórtico y gozó de gran estima en época romana. De hecho, en el 217 a. de C., en un momento crítico de la II Guerra Púnica, los oráculos sibilinos aconsejaron a los romanos pedir ayuda a Afrodita de Érice, a quien luego se consagraron templos en Roma.

Acantilados de Érice. Al fondo, el llamado castillo de Venus

domingo, julio 24, 2011

Aquiles travestido

Aquiles en Esciro, pintural mural de Pompeya, Museo Arqueológico de Nápoles

Según la tradición homérica Aquiles partió hacia Troya con sus mirmidones en correspondencia a una invitación personal de Néstor, Odiseo y Patroclo, y a pesar de la consabida advertencia de su madre. Algunos trágicos y Estacio en su Aquileida, sin embargo, ofrecen una versión distinta de los hechos. Tetis intentó ocultar al joven vistiéndolo de muchacha y llevándolo a la corte de Licomedes, rey de Esciro, donde compartiría su vida con las hijas del monarca. Tomó allí por sobrenombre Pirra, “La Pelirroja”, evidentemente por el color de sus cabellos. Quedose pronto prendado de él la princesa Deidamía, a la que no tardaría en dejar encinta. Con todo, la artimaña de su madre no pudo evitar que se cumpliera el destino del héroe, que terminaría encontrando en Troya la gloria eterna y la muerte. Habiendo sabido Odiseo por el adivino Calcante el paradero de Aquiles, se presentó en Esciro disfrazado de mercader y obtuvo permiso para ofrecer sus mercancías a las mujeres de palacio. Éstas se apresuraron a tomar avíos para sus bordados y hermosas telas, pero Pirra quedó descubierta cuando agarró con codicia las preciosas armas que también portaba el astuto rey de Ítaca. Cuentan algunos poetas que Odiseo incluso hizo sonar una trompeta de guerra en el gineceo y que, mientras la demás mujeres corrieron asustadas, Pirra reveló su ardor guerrero pidiendo armas inmediatamente. Aquiles partió sin conocer a su retoño, que fue educado por su abuelo y que igualmente fue reclamado para luchar en Troya una vez muerto el héroe tesalio, pues sin su concurso la ciudad jamás caería en poder de los griegos. Entre éstos Pirro fue bautizado como Neoptólemo, “El Joven Guerrero”.
El tema del héroe que se debatía entre los goces de Afrodita y la furia de Ares sirvió repetidamente de argumento a la ópera del Barroco. Al libreto Achille in Sciro de Metastasio pusieron música Arena, Amicone, Bernardini, Bertoni… Häendel estrenó el 10 de enero de 1741 su última ópera italiana, Deidamía, recreando el asunto. En la famosa aria “M´hai resa infelice”, la amada se enfrenta a Odiseo, causante de sus males.

Work: Opera Deidamia, HWV42
Act 3. Scene 2. Aria ''M'hai resa infelice''

Deidamia: M'hai resa infelice,
che vanto n'avrai?
Oppressi, dirai,
un alma fedel.
Le vele se darai
de' flutti al seno infido,
sconvolga orribil vento
l'instabile elemento,
e innanzi al patrio lido
sommergati, crudel.
M'hai resa infelice...

Performed:
Sandrine Piau, soprano
Director: Christophe Rousset
Orchestra: Les Talens Lyriques

Nicolas Poussin. Aquiles y las hijas de Licomedes, 1656, The Museum of Fine Arts, Boston, MA, USA

viernes, julio 15, 2011

Pigmalión

Pygmalion and Galatea - Jean-Léon Gérôme - www.jeanleongerome.org

Cuenta Ovidio en el libro X de sus Metamorfosis que Pigmalión, disgustado con los vicios innumerables que la naturaleza había puesto en el alma de la mujer, vivía solo y sin esposa. Artífice admirable, esculpió una estatua femenina de marfil increíblemente hermosa y se enamoró de ella confundiendo ensueño y realidad. La besa y la acaricia, y cree ser correspondido; le hace regalos, la viste y la exorna con joyas, la tiende desnuda en el lecho y la hace reposar entre blandas plumas. En el día de la fiesta de Afrodita, la más celebrada en Chipre, el escultor llevó su ofrenda a la diosa y le rogó tímidamente que su esposa fuera "semejante a la joven de marfil". Como augurio de su favorable voluntad, la diosa encendió por tres veces la llama del sacrificio. Cuando Pigmalión regresó a su casa y besó en el lecho la ebúrnea imagen, ésta comenzó a cobrar vida: su boca está tibia y sus pechos se ablandan, la sangre late en las venas y la hermosa joven incluso se ruboriza al sentir los besos de su amante. 

'Quas quia Pygmalion aevum per crimen agentis
viderat, offensus vitiis, quae plurima menti
femineae natura dedit, sine coniuge caelebs               245
vivebat thalamique diu consorte carebat.
interea niveum mira feliciter arte
sculpsit ebur formamque dedit, qua femina nasci
nulla potest, operisque sui concepit amorem.
virginis est verae facies, quam vivere credas,               250
et, si non obstet reverentia, velle moveri:
ars adeo latet arte sua. miratur et haurit
pectore Pygmalion simulati corporis ignes.
saepe manus operi temptantes admovet, an sit
corpus an illud ebur, nec adhuc ebur esse fatetur.               255
oscula dat reddique putat loquiturque tenetque
et credit tactis digitos insidere membris
et metuit, pressos veniat ne livor in artus,
et modo blanditias adhibet, modo grata puellis
munera fert illi conchas teretesque lapillos               260
et parvas volucres et flores mille colorum
liliaque pictasque pilas et ab arbore lapsas
Heliadum lacrimas; ornat quoque vestibus artus,
dat digitis gemmas, dat longa monilia collo,
aure leves bacae, redimicula pectore pendent:               265
cuncta decent; nec nuda minus formosa videtur.
conlocat hanc stratis concha Sidonide tinctis
adpellatque tori sociam adclinataque colla
mollibus in plumis, tamquam sensura, reponit.
     'Festa dies Veneris tota celeberrima Cypro               270
venerat, et pandis inductae cornibus aurum
conciderant ictae nivea cervice iuvencae,
turaque fumabant, cum munere functus ad aras
constitit et timide "si, di, dare cuncta potestis,
sit coniunx, opto," non ausus "eburnea virgo"               275
dicere, Pygmalion "similis mea" dixit "eburnae."
sensit, ut ipsa suis aderat Venus aurea festis,
vota quid illa velint et, amici numinis omen,
flamma ter accensa est apicemque per aera duxit.
ut rediit, simulacra suae petit ille puellae               280
incumbensque toro dedit oscula: visa tepere est;
admovet os iterum, manibus quoque pectora temptat:
temptatum mollescit ebur positoque rigore
subsidit digitis ceditque, ut Hymettia sole
cera remollescit tractataque pollice multas               285
flectitur in facies ipsoque fit utilis usu.
dum stupet et dubie gaudet fallique veretur,
rursus amans rursusque manu sua vota retractat.
corpus erat! saliunt temptatae pollice venae.
tum vero Paphius plenissima concipit heros               290
verba, quibus Veneri grates agat, oraque tandem
ore suo non falsa premit, dataque oscula virgo
sensit et erubuit timidumque ad lumina lumen
attollens pariter cum caelo vidit amantem.
coniugio, quod fecit, adest dea, iamque coactis               295
cornibus in plenum noviens lunaribus orbem
illa Paphon genuit, de qua tenet insula nomen.



Los versos de Ovidio han sido mil veces recreados por artistas y escritores. Me vienen hoy a la memoria mientras ordeno los papeles que me traje de mi último viaje a Madrid, durante el que disfruté varias horas en el Museo Thyssen-Bornemisza de la exposición Jean Léon Gérôme (1824-1904). Resuelto en la defensa de las posiciones academicistas frente al Realismo y el Impresionismo, el pintor francés forjó un mundo singular en el que la erudición y la historia sirven de pretexto para la creación de dramáticas imágenes que envuelven al espectador. Finísimo escultor, "Gérôme disfruta convirtiéndose en un moderno Pigmalión" policromando sus obras y haciéndolas cobrar vida. 

Pygmalion and Galatea (study) - Jean-Léon Gérôme - www.jeanleongerome.org

viernes, julio 08, 2011

Medina Sidonia en la Guerra de la Independencia (XVII)

El libro Medina Sidonia durante la Guerra de la Independencia (1808-1814)
puede encontrarse en las papelerías Iris y Pascuala de Medina Sidonia, y en su oficina de turismo; en la papelería Nicolás de Benalup-Casas Viejas; en las librerías Manuel de Falla, Q y Q, y Quorum, de Cádiz; y en las librerías La luna nueva y Librería Técnica (C/ Paúl) de Jerez. En algunas de ellas te ofrecerán asimismo un conjunto de cuatro láminas ilustrativas. Ayúdanos a difundir la noticia.

domingo, julio 03, 2011

Medina Sidonia en la Guerra de la Independencia (XVI)

Presentación del libro Medina Sidonia durante la Guerra de la Independencia (1808-1814)
El viernes 1 de julio, ante unas 300 personas, tuvo lugar en el Teatro Miguel Mihura Álvarez de Medina Sidonia (Cádiz) la presentacion del libro Medina Sidonia durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), de Jesús Romero Valiente, publicado por la Asociación Cultural Puerta del Sol en dos volúmenes y casi 1200 páginas.
Cuando se inicia la Guerra de la Independencia, Medina Sidonia era una ciudad de más de 10.000 habitantes cuyas fuentes principales de riqueza eran la agricultura y la ganadería, maltratada por las recientes epidemias y malas cosechas, y con dificultades, debido a años de mala gestión, para hacer frente a sus deberes con la Real Hacienda. La adhesión a la Junta Suprema de Sevilla, la proclamación de Fernando VII, las primeras actuaciones de la Junta Local de Gobierno y las aportaciones al Ejército de Andalucía marcaron el inicio del verano de 1808, que culminó con la llegada de varios centenares de prisioneros de Bailén y el obedecimiento a la Junta Central Suprema de Aranjuez. El año 1809, lejos aún los campos de batalla, fue de desavenencias entre las distintas facciones del pueblo. El 5 de febrero de1810 los franceses entran en la ciudad sin encontrar resistencia y pronto la consideran enclave fundamental para organizar la retaguardia del bloqueo de Cádiz. La presencia de las tropas vino acompañada del establecimiento de un nuevo régimen de gobierno local, cuya misión principal fue asegurar el suministro de las mismas. Las dos entradas de unidades españolas en Medina Sidonia a principios de 1811 propiciaron la emigración de muchos asidonenses descontentos, lo que, unido a las continuas exigencias francesas, hizo menguar notablemente los recursos de la población, de suerte que los últimos meses de la ocupación fueron de escasez y hambre.
A los pocos días de la marcha de las tropas imperiales, Medina Sidonia se dispuso a jurar y proclamar la Constitución de Cádiz, y sus dirigentes interinos prepararon la formación del primer Ayuntamiento Constitucional, proceso en el que hubo desacuerdos. La ciudad fue recobrando paulatinamente su vida habitual, ahora de la mano de nuevas leyes, sin dejar de cumplir con las contribuciones y alistamientos precisos para continuar la guerra. El fin de la misma vino acompañado de la reacción absolutista de Fernando VII, que se vivió sin ningún incidente.
Finaliza este libro con sendos capítulos dedicados a transcripción de documentos, biografías y láminas ilustrativas (muchas de ellas muy novedosas), y con la notable aportación de los licenciados en Historia y arqueólogos Salvador Montañés Caballero, Manuel Montañés Caballero y Alberto Ocaña Erdozáin sobre los hallazgos realizados en el castillo de Medina Sidonia, que precisan el uso dado por el ejército francés a este recinto; y con la transcripción y estudio por parte de Antonio Pérez-Rendón Collantes, catedrático jubilado de la Universidad de Salamanca, de dos preciosos textos: el discurso de Joaquín Pareja y Cortés el Amor de la Patria, y la Relación de lo sucedido en el convento de Jesús, María y José con la venida de los franceses, desde el año de 1810, escrita por la reverenda madre María Josefa Ibarra Asencio.
Pueden adquirir el libro en las papelerías de Medina Sidonia y en la Oficina de Turismo. En unos días estará también en las principales librerías de Cádiz y Jerez.

jueves, junio 23, 2011

Primicias del verano

 
Las brevas
Uno de los mayores placeres de las mañanas de junio en Medina Sidonia es salir con la fresca a coger brevas en las huertas de sus laderas. Las higueras brevales o bacoreras siempre han formado parte de ellas, y la gente de las haciendas siempre ha esperado con impaciencia mirando al cielo, temiendo el susurro del Levante y las rondas de los ladronzuelos, los días en que el especial aroma que despiden hojas y frutos inundara sus arboledas. Las brevas blancas y tempranas son más apreciadas aquí que las negras, pero cuando éstas últimas maduran entre San Juan y San Pedro, creo que no hay fruta que pueda comparárseles. No vale sino la de piel muy fina y rajada, en la que el morado se torna negruzco, que ha madurado en la rama y cae sobre ella... Llámanse colares y floranchas. Hermosos nombres. Carne dulcísima.

domingo, junio 19, 2011

Medina Sidonia en la Guerra de la Independencia (XV)



Invitación a la presentación del libro Medina Sidonia durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), publicado por la Asociación Cultural Puerta del Sol

Queridos amigos y simpatizantes de Puerta del Sol:
En 2008 os presentamos el libro Medina Sidonia y su cocina. Algunos recetarios del siglo XIX, y, desde entonces, no hemos estado parados; ahora, cuando conmemoramos el bicentenario de la ocupación napoleónica de España y de la Constitución de Cádiz, llega el momento de daros a conocer un nuevo trabajo:


 Medina Sidonia
 durante la
 Guerra de la Independencia
 (1808-1814).

A lo largo de casi 1.200 páginas y en dos tomos Jesús Romero Valiente hace un minucioso recorrido por la Medina Sidonia de este momento, ofreciéndonos el panorama que presentaba la ciudad al inicio de la guerra, lo acontecido a partir de la declaración de la misma durante 1808 y 1809, una precisa descripción de la ocupación francesa entre 1810 y 1812, el relato de la jura y proclamación de la Constitución de Cádiz, y la formación del primer Ayuntamiento Constitucional en 1812... Son de especial interés los capítulos que dedica a la transcripción de documentos, biografías y láminas ilustrativas (muchas de ellas muy novedosas y varias acuarelas del autor). Finaliza el segundo volumen con un apéndice de Salvador Montañés, Manuel Montañés y Alberto Ocaña sobre la utilización del castillo durante la ocupación napoleónica, y otro de Antonio Pérez-Rendón, que edita y estudia dos preciosos textos de la época.

La presentación del libro tendrá lugar el próximo

viernes 1 de julio a las 21 horas (9 de la tarde)

en el Teatro Municipal Miguel Mihura Álvarez de Medina Sidonia.

Atentamente,

Miguel Roa Guzmán y Jesús Romero Valiente
Consejo de Redacción de Puerta del Sol

Tras el acto podrás adquirir esta obra al precio especial de 15 euros. El precio posterior en comercios será de 25 euros.

lunes, junio 06, 2011

Medina Sidonia en la Guerra de la Independencia (XIV)

Retrato de Fernando VII (primer tercio del siglo XIX). Alcázar de Sevilla

Un retrato perdido de Fernando VII

Elevado a la dignidad real el príncipe Fernando, el Ayuntamiento de Medina Sidonia, deseando “manifestar del modo más sensible y expresivo su amor y lealtad al augusto, benéfico y amable soberano el rey nuestro señor don Fernando VII, que, por un efecto de sus misericordias, ha colocado el Dios Omnipotente para felicidad de la nación española en el trono que tan dignamente ocupó su augusto padre”, acordó el 9 de abril de 1808 que el procurador mayor, Joaquín Pareja y Cortés, encargara al agente de la ciudad en Sevilla, Feliciano Moreno, un retrato del nuevo monarca para colocarlo en las salas capitulares, a fin de que sirviera “de satisfacción y consuelo a la fidelidad y amor de este ayuntamiento a su real persona, y de un continuo recuerdo en el cumplimiento de sus obligaciones para el bien y la felicidad del pueblo que representa”.

Pareja escribió a Moreno al día siguiente, y éste acusaba recibo de su carta el 16. El procurador le había pedido que se sacara una copia “de uno de los mejores retratos” que hubiera en Sevilla, arreglándose a ciertas medidas. El comisionado había recibido la carta el Jueves Santo, por lo que ni ese día ni el siguiente pudo adelantar nada. Luego inquirió si había llegado a Sevilla algún retrato desde la Corte, particularmente a su ayuntamiento, donde debían haber encargado uno que imitara bien al original y fuese de buen artifice. Se le aseguró que se estaba esperando su llegada. Entretanto, Moreno se comprometía a indagar quiénes eran "los más brillantes copiantes" de la ciudad para tratar el precio, procediendo antes a revisar otros retratos que tuvieran en su taller, "a ver si me adaptan en lo tal cual que alcanzo, con la cualidad de que, si no me gustase, no se lo he de pagar, y aun es regular que bajen otras copias para elegir la mejor". El asunto exigía su tiempo pues "éstos no son encargos de ejecutarlos con prontitud si no es con reflexión", pero, mientras, el Ayuntamiento podría adelantar en los otros preparativos para la función que había de ejecutarse en obsequio de la coronación del monarca.

Desgraciadamente, desconocemos quién fue el copista finalmente escogido, cuál fue el modelo para la copia, cuánto costó el encargo y la propia pintura. Lo que sí es seguro es que el cuadro se encontraba en Medina Sidonia a primeros de junio en la proclamación del rey que tuvo lugar en la ciudad. En los años de la ocupación francesa, desapareció.

jueves, junio 02, 2011

Madrid (I)


El cimborrio de la catedral de la Almudena

domingo, mayo 22, 2011

No sólo Goya

José Manuel Matilla, Jefe de Departamento de Dibujos y Estampas, comenta la exposición No sólo Goya, en la que se muestran las adquisiciones del Museo Nacional del Prado desde 1997 hasta el 2010. En el vídeo se pueden ver los diferentes ámbitos de la exposición, así como las obras más representativas de cada uno de ellos.

domingo, mayo 15, 2011

Chardin en El Prado




El dulce fluir de la existencia

Cuando Chardin decidió incorporar la figura humana a sus pinturas, hasta entonces ocupada en investigar la perfección compositiva y tonal en la naturaleza muerta, contaba con una paleta matizada capaz de transmitir el valor de lo pequeño, lo íntimo y lo fugaz, y al tiempo preparada para reflejar con impresionante maestría sutiles efectos lumínicos tendentes a situar los objetos en una atmósfera vaporosa y envolvente. En algunos bodegones en que aparecían animales domésticos (gatos, fundamentalmente) incluso había ensayado con equilibrar la composición poniendo en la balanza la quietud de cacharros, hortalizas y frutas con el movimiento que irrumpía en la escena. Los cuadros con figuras permitieron al artista subir un peldaño en su consideración y en su aprecio como tal, y le llevaron a la cima de su arte.

En la exposición que nos ofrece el Museo del Prado hasta el 29 de mayo podemos hacer un enriquecedor recorrido por la obra de este artista francés del que en España sólo pueden verse habitualmente un par de cuadros en el Museo Thyssen. A obras maestras cedidas por el Museo del Louvre (La raya, La caja de tabaco) se han unido otras de más difícil acceso. De los bodegones de caza con liebres, zurrones y petacas de pólvora, se pasa al majestuoso y sencillo del pato de cuello verde que cuelga del muro; luego a las singeries y a las estudiadas sobrepuertas en las que el pntor reflexiona sobre el papel del Arte; se comparan las tres versiones de Pompas de jabón y las tres de La joven maestra de escuela (es éste un lujo inusitado); en sala aparte cuelgan La niña con el volante, El niño de la peonza, El joven dibujante y Dama tomando el té, donde el tiempo fluye ante el ensimismamiento de sus personajes; las pequeñas telas que relatan episodios de la vida cotidiana se detienen igualmente en el instante: La bendición, La gobernanta, La madre laboriosa...; verdaderos primores de la delicadeza compositiva y cromática que alcanzó en su última etapa son: Ramo de claveles, tuberosas y guisantes de olor en un jarrón de loza blanca con motivos azules, Vaso de agua y cafetera y La cesta de fresas salvajes.

Para no perdérselo.

Últimamente suelo hacer coincidir mis visitas al Museo con la programación de actividades relativas a las exposiciones que en él tienen lugar. El jueves 12 de mayo asistí a la conferencia "Claves de la exposición". Sólo éramos cuatro personas en el auditorio de El Prado; luego, en la penumbra, se sumaron otras dos. Con profesionalidad, la conferenciante (siento no recordar su nombre) nos regaló una ilustrativa presentación.

domingo, febrero 20, 2011

Thebussem (X)


Dr. Thebussem.
Escritos gastronómicos
Edición, introducción y notas: Jesús Romero Valiente
Editorial Renacimiento, 2011
359 págs.


De la obra de Mariano Pardo de Figueroa (1828-1918), el ingenioso erudito que inventó su álter ego Doctor Thebussem para llamar la atención sobre el descuido en que se encontraban en España los estudios cervánticos y tuvo siempre como modelo de su acendrada prosa la del autor de El Quijote, poco sabe el gran público en la actualidad. El hecho de que no compusiera novelas o ensayos de gran tamaño y prefiriera dedicar sus artículos de forma epistolar a lo que muchos consideraron naderías, sumado a la dificultad de encontrar, durante mucho tiempo, ediciones de sus obras, sumieron al escritor en un inmerecido olvido durante gran parte del siglo XX. A su pluma debemos los primeros textos en español sobre filatelia y ex libris; deliciosos cuadros costumbristas; puntuales estudios filológicos, históricos y genealógicos; agudas sátiras sobre la sociedad de su tiempo…, y una buena ración de escritos sobre gastronomía que le convirtieron en el referente de aficionados y profesionales del arte culinario durante la Restauración. Algunos de ellos, los más citados, fueron recogidos por el propio autor en La mesa moderna; en el libro que presentamos, Escritos gastronómicos, ofrecemos otros muchos, más desconocidos pero no menos sustanciosos. Buen provecho.

viernes, diciembre 24, 2010

Feliz Navidad

Giotto, Historia de Cristo, pared derecha, fresco 16, Capilla de los Scrovegni (Padua)
Los Magos, guiados por una estrella, llegan a Belén con ricos dones para adorar al Niño. Melchor, de rodillas, se ha quitado la corona y le ofrece oro (el recipiente que el ángel tiene en la mano); Baltasar, mirra (en la cornucopia); y Gaspar, incienso. La disposición de las figuras, que ocupan todo el espacio, se mantiene fiel a la tradición; pero aquí el artista toma de Giovanni Pisano la novedad de los dos dromedarios; y el rostro del paje, pendiente del animal que se espanta, lo representa genialmente visto desde abajo. Es curiosa también la imagen de la estrella que, según muchos estudiosos, podría identificarse con el cometa de Halley, que apareció en el cielo unos años antes de la decoración de la Capilla. (Giotto en la Capilla de los Scrovegni, Medoacus, Edizione Spagnola, p. 27).
Mis mejores deseos para estos días y para el año nuevo.

domingo, noviembre 21, 2010

Medina Sidonia en la Guerra de la Independencia (XIII)


El camino de Sanlúcar
El 8 de octubre de 1810 el prefecto Joaquín María Sotelo comunicaba a la municipalidad asidonense las órdenes del Duque de Dalmacia (20 y 27 de septiembre y 4 de octubre) por las que se determinaba exigir a los pueblos de la prefectura de Jerez 800.000 reales para la construcción del camino de Sanlúcar a El Puerto. En el reparto realizado habían tocado a Medina Sidonia 50.000, que debían ponerse en la Tesorería de la Provincia en el plazo de 8 días so pena de apremio. Como Sotelo anunciaba que cualquier consideración sobre el particular debía hacerse llegar directamente al mariscal Soult, la Municipalidad decidió dirigirle una representación. El 3 de noviembre, el nuevo prefecto, Joaquín Leandro de Solís, escribía a Medina diciendo que no podía suspenderse la entrega del dinero mientras se aguardaba la respuesta del Mariscal. Era preciso entregarlo en el plazo de ocho días o se actuaría “con todo el rigor que exige la urgencia del pedido”. El 9 de noviembre se estrechaba de nuevo desde Sanlúcar para que se realizara el pago, pues había de darse cuenta a Soult de los pueblos deudores. El 29 de diciembre el Jefe del Estado Mayor del Cuartel General de Jerez, general Mocquery, escribía a la Justicias de Medina indicando que no podía atenderse la petición del municipio y era preciso pagar inmediatamente los 50.000 reales.

Franz Büchser (III)

Un artista prolífico
De regreso a Suiza, Franz Büchser participó activamente en campañas para popularizar el arte. Se preocupó por la reforma de las exposiciones, fue pionero del Decreto Federal de 1887 para fomentar el arte suizo, fue miembro de la Comisión Federal de Bellas Artes (1888-1890)... Debe considerársele en su país el responsable del cambio de dirección de la pintura de paisaje, que desde entonces abandonaría los intereses puramente regionalistas.
Aunque no existe un catálogo de su obra, su producción se estima en unas 1.000 pinturas al óleo, gran parte de ellas rápidos bocetos que demuestran su sensibilidad para captar la luz y el color; a ellas se añaden una multitud de acuarelas y dibujos. El Solothurn Kunstmuseum y el Kuntsmuseum Basel se reparten las pinturas más significativas. Este último guarda también en su Gabinete de Dibujo más de 200 fotografías tomadas por el artista entre 1850 y 1880 para emplearlas como material de referencia.
Falleció en su ciudad natal el 22 de noviembre de 1890.

domingo, octubre 10, 2010

jueves, septiembre 02, 2010

Valladolid (I)

Claustro del Colegio de San Gregorio. Planta superior

sábado, agosto 28, 2010

Toledo (II)

El Puente de San Martín desde Roca Tarpeya, la casa del escultor Victorio Macho

Toledo (I)


La Puerta del Sol al caer la tarde

viernes, agosto 13, 2010

Franz Büchser (II)






Por tierras americanas

En 1862 Franz Büchser fue nombrado comisario por su país en la Exposición Universal de Londres; y dos años después, alcalde de su ciudad natal. En 1865 fundó junto a Rudolf Koller y Ernst Stückelberg una asociación de artistas que sería el germen de la Sociedad de Pintores y Escultores Suizos. Pero una de las experiencias más apasionantes de su vida fue el viaje que le llevó a los Estados Unidos de América entre 1866 y 1871, justo después de acabar la Guerra de Secesión. En 1870 aparece censado en Charlottesville, en Virginia, estado cuyos paisajes, devastados tras el conflicto, fueron habitual motivo de sus pinturas. Especial revuelo levantaron sus retratos de afro-americanos en los ambientes de Washington y Nueva York. También firmó los de los generales confederados Robert E. Lee y Johann August Sutter, y el magnífico del general Sherman.


1. General William Tecumseh Sherman (1869). Museo de Arte de Berna
2. Mayor general Johann A. Sutter de California (1866), Museo de Arte de Solothurn
3. General R. E. Lee (1869). Museo de Arte de Berna

lunes, agosto 09, 2010

jueves, agosto 05, 2010

domingo, agosto 01, 2010

lunes, julio 26, 2010

sábado, julio 24, 2010

Franz Büchser (I)




Pintor y viajero
Franz Büchser, el retratista suizo de Thebussem, fue un hombre profundamente inquieto. Desde París, donde lo habíamos dejado junto al maestro Schnetz, marchó a Holanda y Bélgica, para acudir a la Academia de Amberes (1850-1852), y luego, a Grecia y Alemania. Entre 1852 y 1853 estuvo en España, donde adquirió cierta fama y adonde regresaría con frecuencia. Durante su estancia en Gran Bretaña en 1853 comenzó a interesarse por la pintura de paisajes, género que alternó con el retrato. De vuelta a España, pasó al norte de África (1857-1858). Allí desarrolló el gusto por el orientalismo, común entre los pintores de su generación. A su regreso, según escribe Íñigo Ybarra (p. 69), pintaría el retrato de Thebussem:
Recién terminada la campaña (la guerra entre España y Marruecos), y proveniente del Magreb, llega a Medina Sidonia el pintor suizo Franz Buschen (corr. Büchser). Muy en el estilo y gusto de la época, había recorrido el norte de África en busca de paisajes y tipismo con el que animar sus pinceles, se había encontrado con una guerra de por medio, y ahora desembarcaba en la costa española buscando descanso y algo de civilización. Mariano intimó con él, y entre paseos y tertulias encontrará tiempo para posar ante el pintor...
Imágenes: Callejón en Fez, 1858, colección privada; Grabado con la efigie del pintor, Die Weltwoche, 12/2010, p. 41.

viernes, julio 23, 2010

Thebussem (IX)



La realidad de la ficción
Anoche se presentaba en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Medina Sidonia la última obra de don Íñigo Ybarra Mencos, El Doctor Thebussem. La realidad de la ficción, una amena biografía del polígrafo asidonense don Mariano Pardo de Figueroa, más conocido por el seudónimo que inventó para, "como alemán", llamar la atención a los españoles sobre la importancia de Cervantes y El Quijote. El autor del libro, descendiente de doña Josefa Pardo de Figueroa, hermana de Thebussem, recorrió los distintos apartados de su relato en una charla amigable, distendida y no exenta de la gracia que también caracterizaba al biografiado. Había yo tenido la suerte de recibir esta obra, como regalo del propio autor, a poco de su publicación, así que ya la conocía bien y había disfrutado de ella.
Una precisión, tanto a don Íñigo como a mí, en algún articulillo, debe corregírsenos el que, equivocados por el Marqués de Laurencín ("Recuerdos e intimidades", 1917), hayamos llamado al autor del retrato, que Don Mariano regaló a la Real Academia de la Historia y que puede verse en la cubierta del libro, Franz Buschen. El verdadero nombre del artista es Franz (o Frank) Büchser y nació en Feldbrunnen (Suiza) el 15 de agosto de 1828, por tanto el mismo año que Thebussem. Fue Guarda Suizo del Papa y estudió pintura en la Academia de San Lucas de Roma. En 1849 se unió a los garibaldinos y pasó luego a París, donde trabajó en el estudio de Victor Schnetz, cuyo romanticismo le influyó durante varios años. En una próxima entrada seguiremos hablando de él.
Vaya de nuevo mi felicitación a don Íñigo Ybarra, y la recomendación de este libro a todos los amantes de la obra de Thebussem.

miércoles, julio 21, 2010

viernes, julio 16, 2010

lunes, julio 12, 2010

Dibujos I


Gavina (I)
Lápiz grafito, 20x28

"La afición por el dibujo reúne a estas cuatro personas de distintos ámbitos profesionales (Pascale Pérez Stalder, Jesús Romero, María Larios y Manuel Vázquez) y les empuja a emprender la iniciativa de organizar una sesión semanal de dibujo del desnudo con el fin tanto de mejorar sus habilidades en este campo como de disfrutar de la maravillosa experiencia que supone el dibujo del natural.
Pasados dos años del comienzo de las sesiones, hemos querido mostrar al público los resultados de dicha actividad, sacándolos del entorno privado en el que han surgido, en la exposición que presentamos. Con ella pretendemos, sobre todo, rendir homenaje a aquellos modelos que tuvieron el valor y la entereza de posar desnudos para nosotros fuera de un contexto puramente académico, y compartir con todo el mundo, aunque sólo sea en parte, el gran placer y diversión que para nosotros ha supuesto llevar a cabo esta actividad. Con la esperanza de que así sea, presentamos esta pequeña muestra Ejercicios del desnudo."
Con estas palabras presentaba la pintora María Larios la exposición que tuvo lugar esta primavera en Cádiz, sin mucho éxito a decir verdad, de una selección de los dibujos que realizamos los arriba citados en unas sesiones que esperamos reanudar el próximo curso.
Como el asunto no tuvo la publicidad esperada, vayan algunos de mis bocetos como ejemplo.

jueves, julio 08, 2010

Medina Sidonia en la Guerra de la Independencia (XII)


Imposible abastecer a las tropas francesas


Desde los primeros días de la ocupación de Medina Sidonia por los dragones de Latour-Maubourg son constantes las misivas de la Municipalidad asidonense (y no era en ello una excepción ni mucho menos) ante la Prefectura de Jerez y ante la Comisión Central de Subsistencias reconociendo su incapacidad para hacer frente a los suministros, imposiciones y gastos a los que debía ocurrir. El 9 de julio de 1810, don Joaquín de Latorre, vocal y secretario de la Comisión, comunicaba a los responsables de la ciudad que, en la reunión de ese mismo día, se había tratado sobre una carta en la que Medina pedía que se la socorriera en cuanto necesitaba para el suministro de la tropa, pues de todo carecía; que se la dispensara del pago de las gratificaciones de mesa y que, en lo sucesivo, se la eximiera de toda contribución y repartimiento. La Junta contestó secamente que, en su época más apurada le había suministrado 1.700 fanegas de trigo y que, por el momento, nada más podía hacer; y que, además, se extrañaba de que no hubiese remitido los estados que se le habían solicitado, en los que debían consignarse los suministros hechos a la tropa desde el 16 de abril hasta fin de junio, convenientemente detallados y con el visto bueno del comisario de guerra o del comandante militar; que, mientras no remitiera tales documentos, no sólo dejarían de prestarse los auxilios más urgentes sino que se daría parte al Comisario Regio del “descuido y abandono con que mira un particular que envuelve su mismo interés”; que la Junta no podía eximir de las gratificaciones ni de las contribuciones, pues esto dependía de autoridad superior.
Mil veces se repitió la historia en los años de ocupación.

sábado, mayo 22, 2010

El sátiro sordo

"El sátiro sordo", de Rubén Darío, un hermoso cuento de su libro Azul.

Habitaba cerca del Olimpo un sátiro, y era el viejo rey de su selva. Los dioses le habían dicho: "Goza, el bosque es tuyo; sé un feliz bribón, persigue ninfas y suena tu flauta". El sátiro se divertía.
Un día que el padre Apolo estaba tañendo la divina lira, el sátiro salió de sus dominios y fue osado a subir al sacro monte y sorprender al dios crinado. Éste le castigó tornándole sordo como una roca. En balde en las espesuras de la selva llena de pájaros se derramaban los trinos y emergían los arrullos. El sátiro no oía nada. Filomela llegaba a cantarle sobre su cabeza enmarañada y coronada de pámpanos, canciones que hacían detenerse los arroyos y enrojecerse las rosas pálidas. Él permanecía impasible, o lanzaba sus carcajadas salvajes y saltaba lascivo y alegre cuando percibía por el ramaje lleno de brechas alguna cadera blanca y rotunda que acariciaba el sol con su luz rubia. Todos los animales le rodeaban como a un amo a quien se obedece.

A su vista, para distraerle, danzaban coros de bacantes encendidas en su fiebre loca, y acompañaban la armonía, cerca de él, faunos adolescentes, como hermosos efebos, que le acariciaban reverentemente con su sonrisa; y aunque no escuchaba ninguna voz, ni el ruido de los crótalos, gozaba de distintas maneras. Así pasaba la vida este rey barbudo que tenía patas de cabra.

Era sátiro caprichoso.

Tenía dos consejeros áulicos: una alondra y un asno. La primera perdió su prestigio cuando el sátiro se volvió sordo. Antes, si cansado de su lascivia soplaba su flauta dulcemente, la alondra le acompañaba.

Después, en su gran bosque, donde no oía ni la voz del olímpico trueno, el paciente animal de las largas orejas le servía para cabalgar, en tanto que la alondra, en los apogeos del alba, se le iba de las manos, cantando camino de los cielos.

La selva era enorme. De ella tocaba a la alondra la cumbre; al asno, el pasto. La alondra era saludada por los primeros rayos de la aurora; bebía rocío en los retoños; despertaba al roble diciéndole: "Viejo roble, despiértate". Se deleitaba con un beso del sol: era amada por el lucero de la mañana. Y el hondo azul, tan grande, sabía que ella, tan chica, existía bajo su inmensidad. El asno (aunque entonces no había conversado con Kant) era experto en filosofía según el decir común. El sátiro, que le ve ramonear en la pastura, moviendo las orejas con aire grave, tenía alta idea de tal pensador. En aquellos días el asno no tenía como hoy tan larga fama. Moviendo sus mandíbulas no se había imaginado que escribiese en su loa Daniel Heinsius, en latín, Passerat, Buffot y el gran Hugo en francés, Posada y Valderrama en español.

Él, pacienzudo, si le picaban las moscas, las espantaba con el rabo, daba coces de cuando en cuando y lanzaba bajo la bóveda del bosque el acorde extraño de su garganta. Y era mimado allí. Al dormir su siesta sobre la tierra negra y amable, le daban su olor las yerbas y las flores. Y los grandes árboles inclinaban sus follajes para hacerle sombra.

Por aquellos días, Orfeo, poeta, espantado de la miseria de los hombres, pensó huir a los bosques, donde los troncos y las piedras le comprenderían y escucharían con éxtasis, y donde él pondría temblor de armonía y fuego de amor y de vida al sonar de su instrumento.

Cuando Orfeo tañía su lira había sonrisa en el rostro apolíneo. Deméter sentía gozo. Las palmeras derramaban su polen, las semillas reventaban, los leones movían blandamente su crin. Una vez voló un clavel de su tallo hecho mariposa roja, y una estrella descendió fascinada y se tomó en flor de lis.

¿Qué selva mejor que la del sátiro a quien él encantaría, donde sería tenido como un semidiós; selva toda alegría y danza, belleza y lujuria; donde ninfas y bacantes eran siempre acanciadas y siempre vírgenes; donde había uvas y rosas y ruido de sistros, y donde el rey caprípede bailaba delante de sus faunos, beodo y haciendo gestos como Sileno?

Fue como su corona de laurel, su lira, su frente de poeta orgulloso, erguida y radiante.

Llegó hasta donde estaba el sátiro velludo y montaraz, y para pedirle hospitalidad, cantó. Cantó del gran Jove, de Eros y de Afrodita, de los centauros gallardos y de las Ibacantes ardientes. Cantó la copa de Dionisio, y el tirso que hiere el aire alegre, y a Pan, Emperador de las Montañas, Soberano de los Bosques, dios-sátiro que también sabía cantar. Cantó de las intimidades del aire y de la tierra, gran madre. Así explicó la melodía de un arpa eolia, el susurro de una arboleda, el ruido ronco de un caracol y las notas armónicas que brotan de una siringa. Cantó del verso, que baja del cielo y place a los dioses, del que acompaña el bárbitos en la oda y el tímpano en el peán. Cantó los senos de nieve tibia y las copas de oro labrado, y el buche del pájaro y la gloria del sol.

Y desde el principio del cántico brilló la luz con más fulgores. Los enormes troncos se conmovieron, y hubo rosas que se deshojaron y lirios que se inclinaron lánguidamente como en un dulce desmayo. Porque Orfeo hacia gemir los leones y llorar los guijarros con la música de su lira rítmica. Las bacantes más furiosas habían callado y le oían como en un sueño. Una náyade virgen a quien nunca ni una sola mirada del sátiro había profanado, se acercó tímida al cantor y le dijo: "Yo te amo". Filomela había volado a posarse en la lira como la paloma anacreóntica. No había más eco que el de la voz de Orfeo. Naturaleza sentía el himno. Venus, que pasaba por las cercanías, preguntó de lejos con su divina voz: "¿Está aquí acaso Apolo?"
Y en toda aquella inmensidad de maravillosa armonía, el único que no oía nada era el sátiro sordo.

Cuando el poeta concluyó, dijo a éste:

-¿Os place mi canto? Si es así, me quedaré con vos en la selva.


El sátiro dirigió una mirada a sus dos consejeros. Era preciso que ellos resolviesen lo que no podía comprender él. Aquella mirada pedía una opinión.

-Señor -dijo la alondra, esforzándose en producir la voz más fuerte de su buche-, quédese quien así ha cantado con nosotros. He aquí que su lira es bella y potente. Te ha ofrecido la grandeza y la luz rara que hoy has visto en tu selva. Te ha dado su armonía. Señor, yo sé de estas cosas. Cuando viene el alba desnuda y se despierta el mundo, yo me remonto a los profundos cielos y vierto desde la altura las perlas invisibles de mis trinos, y entre las claridades matutinas tú melodía inunda el aire, y es el regocijo del espacio. Pues yo te digo que Orfeo ha cantado bien, y es un elegido de los dioses. Su música embriagó el bosque entero. Las águilas se han acercado a revolar sobre nuestras cabezas, los arbustos floridos han agitado suavemente sus incensarios misteriosos, las abejas han dejado sus celdillas para venir a escuchar. En cuanto a mí, ¡oh señor!, si yo estuviese en lugar tuyo le daría mi guirnalda de pámpanos y mi tirso. Existen dos potencias: la real y la ideal. Lo que Hércules haría con sus muñecas, Orfeo lo hace con su inspiración. El dios robusto despedazaría de un puñetazo al mismo Atos. Orfeo les amansaría con la eficacia de su voz triunfante, a Nernea su león y a Erimanto su jabalí. De los hombres, unos han nacido para forrar los metales, otros para arrancar del suelo fértil las espigas del trigal, otros para combatir en las sangrientas guerras, y otros para enseñar, glorificar y cantar. Si soy tu copero y te doy vino, goza tu paladar; si te ofrezco un himno, goza tu alma.

Mientras cantaba la alondra, Orfeo le acompañaba con su instrumento, y un vasto y donante soplo lírico se escapaba del bosque verde y fragante. El sátiro sordo comenzaba a impacientarse. ¿Quién era aquel extraño visitante?. ¿Por qué ante él había cesado la danza loca y voluptuosa? ¿Qué decían sus dos consejeros?

¡Ah, la alondra había cantado, pero el sátiro no oía! Por fin, dirigió su vista al asno.

¿Faltaba su opinión? Pues bien, ante la selva enorme y sonora, bajo el azul sagrado, el asno movió la cabeza de un lado a otro, grave, terco, silencioso, como el sabio que medita.

Entonces, con su pie hendido, hirió el sátiro el suelo, arrugó su frente con enojo, y sin darse cuenta de nada, exclamó, señalando a Orfeo la salida de la selva:

-¡No!

Al vecino Olimpo llegó el eco, y resonó allá, donde los dioses estaban de broma, un coro de carcajadas formidables que después se llamaron homéricas.

Orfeo salió triste de la selva del sátiro sordo y casi dispuesto a ahorcarse del primer laurel que hallase en su camino.

No se ahorcó, pero se casó con Eurídice.

FIN

domingo, mayo 16, 2010

Primavera (VIII)


Ninfa y sátiro. Esmalte sobre azulejo (35x25)

miércoles, mayo 05, 2010

Medina Sidonia en la Guerra de la Independencia (XI)



El mariscal Victor, Duque de Bellune

Gratificaciones de mesa


El 4 de mayo de 1810 se comunicaba desde el cuartel general de Chiclana al comisario regio Joaquín María Sotelo la orden del mariscal Victor de establecer una "gratificación" extraordinaria a los oficiales superiores del Primer Cuerpo de Ejército para que pudieran atender a sus mesas. Sus generales y coroneles le habían referido la imposibilidad de cubrir con su asignación tales gastos debido al precio excesivo de todos los artículos de consumo. La llamada "indemnización de mesa", que regiría desde el 1 de abril, afectaría a todos los pueblos comprendidos en el distrito que ocupaba el Primer Cuerpo. El Duque de Bellune aclaraba en un estado las cantidades que debían recibir mensualmente sus hombres y pedía que se tomaran las medidas oportunas para que las mismas se llevaran al Pagador de Ejército en épocas fijas, de modo que pudieran ser pagadas cada 15 días. Al día siguiente, Sotelo daba cuenta de lo ordenado al Presidente de la Junta de Subsistencias de Jerez, organismo por el que debía formalizarse el reparto a los pueblos de la Prefectura, entre los que se encontraba Medina Sidonia.
El 12 de mayo don Joaquín Mergelina comunicaba a las autoridades asidonenses que a la ciudad de Medina se le habían asignado 15.000 reales mensuales por este concepto. En el plazo de ocho días debía verificarse el pago de lo correspondiente a abril, y dentro del propio mes corriente la cantidad de mayo. En adelante, las cantidades se entregarían en Jerez, por mitad, cada 15 días. El mariscal Victor no admitía dilación en este servicio: "De su realización pronta pueden esperarse felices resultados, y muy desagradables de no verificarse”.
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